ONGs denuncian la presencia de OGM en la ayuda alimentaria que los países de Centroamérica y Caribe recibe por la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos y el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.

     

Durante el año 2004, las organizaciones miembros de la “Alianza Centroamericana de Protección a la Biodiversidad” formularon y aplicaron una estrategia de monitoreo de OGM en Centroamérica y República Dominicana.

Mediante el monitoreo se realizaron acciones de muestreo en diversos sitios en donde se ha entregado ayuda alimentaria y se han introducido comercialmente granos, semillas y productos elaborados de maíz y soya para consumo humano.

I sitios priorizados de muestreo fueron Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua para la ayuda alimentaria; Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana para las importaciones y la venta al público.

Mediante el examen para detección de promotor cualitativo 35S, se ha evidenciado la presencia de OGM en el 80% de las muestras analizadas en la región.

La presencia de OGM se ha descubierto en los seis países donde se practicó el muestreo, encontrando además que el 32,5% de las muestras provenían de programas de ayuda alimentaría y el 67,5% de origen comercial. Relativamente al porcentaje de resultados positivos de laboratorios por país y origen de muestras se señala el valor de 40% en Costa Rica (origen comercial), 22,5% en la República Dominicana (comercial), 12,5% en Nicaragua (55 ayuda alimentaría y 7,5% comercial), 12,5% en Honduras (ayuda alimentaría), 7,5% en Guatemala (ayuda alimentaría), 5% en El Salvador (ayuda alimentaría).

En la región centroamericana se detectó la presencia de la variedad OGM de Maíz GA21, no aprobada por la Unión Europea, producida por la transnacional Monsanto. En una de las muestras (en Guatemala) se detectó presencia de Maíz StarLink, variedad fabricada por la transnacional Aventis, que no ha sido aprobada internacionalmente para consumo humano.

El maíz Starlink es uno de las dos variedades de maíz transgénicos producidos (resistentes a herbicidas y las que liberan su proprio insecticida), y uno de los varios tipos de maíz Bt que han sido modificados genéticamente para producir un insecticida dentro de ellas mismas. La diferencia que existe dentro de los tipos de Maíz Bt es que los demás producen una toxina conocida Cry1A9b) mientras que StarLink produce la Cry9C, una versión ligeramente distinta de la proteína. En pruebas exigidas por el gobierno de los Estados Unidos y realizadas mediante ingestión artificial, se determinó que Cry9C, había tardado más en descomponerse que Cry1A(b) y que presentaba varias características de alergenicidad; por lo que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de Norte América (EPA), en 1998 había otorgado permiso de producción del cultivo siempre y cuando no sea para consumo humano.

En el año 2000 una coalición de varias organizaciones no gubernamentales revelaron la presencia de StarLink en los productos de “Taco Bell” y desde ese entonces alrededor de 300 marcas de alimentos fueron retirados de los supermercados, tiendas de abarrotes y restaurantes. El caos afectó desde los productores hasta los almacenadores. Según la EPA, la contaminación ocurrió por flujo genético a través de la polinización cruzada o de la transferencia horizontal de genes o por la mezcla de productos. Algunos productores aseguran que el flujo ocurrió a pesar de haber respetado la zona de amortiguamiento que había sugerido la EPA (200 m alrededores libres de trangénicos). La FDA (Secretaría de Alimentos y Medicamentos) anunció el 3 de julio de 2001 que había encontrado StarLink en hojuelas de tortilla de maíz fabricadas a partir de maíz blanco, siendo ésta la primera vez que se encontraba StarLink en productos de maíz blanco. El año anterior, muchos fabricantes de tortillas y hojuelas de tortilla habían empezado a usar maíz blanco para evitar la contaminación. StarLink es una variedad de maíz amarillo, y todavía no se ha esclarecido cómo se contaminó el maíz blanco.

En Estados Unidos se plantaron en el año 2000, 864 mil 838 hectáreas, que equivalen al 2,7 por ciento de las 32,2 millones de hectáreas plantadas con maíz en EE.UU., y al 10,8 por ciento de los 8 millones de hectáreas plantadas con maíz transgénico en ese país. Sin embargo, la extensión de su contaminación a los campos vecinos aún no se conoce.

La FDA y el Centro de Control de Enfermedades en el 2002 investigaban 48 reportes de reacciones alérgicas de personas que consumieron productos de maíz, y que sostienen que estaba contaminado con StarLink. Según la Asociación de Consumidores de Alimentos Orgánicos (Organic Consumers Association), son cientos los casos de consumidores que desarrollaron alergia por consumir maíz StarLink.

La EPA canceló la autorización para el StarLink, pues Aventis no evitó que se desviara para consumo humano. Sin embargo, Aventis solicitó a la EPA cuatro años de tolerancia a la presencia de StarLink en alimentos para poder arreglar el sistema, ya que necesita eliminar toda huella de las cosechas desde 1998 hasta 2000 en los campos, en los almacenes, molinos, plantas industriales, bolsas de semillas, productos en anaquel y congelados.

Pero a pesar de todo el revuelo, Estados Unidos exporta este maíz contaminado a Asia y otras regiones. “El descubrimiento de StarLink en Japón y Corea del Sur, dos de los clientes más grandes de maíz estadounidense, significa que ese maíz modificado genéticamente puede estar en cualquier parte”, declaró Meena Raman, residente de Malasia y coordinador asiático del Programa de Trangénicos de Amigos de la Tierra Internacional. “Mientras que el gobierno estadounidense y la compañía biotecnológica Aventis no hayan controlado la contaminación, otros países no deberían permitir la importación de maíz hasta que se haya garantizado que no contienen StarLink”.

Organizaciones de sociedad civil en el Tercer Mundo temen que estados Unidos decida deshacerse de este maíz decomisado enviándolo a países pobres como ayuda alimentaria. Se calcula que sobre 2.000 millones de toneladas de productos transgénicos acaban exportados de ese modo a los países del Sur, y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) distribuye un millón y medio de toneladas de productos transgénicos donados por el gobierno de Estados Unidos. Confirmado esto en la Cumbre Mundial de la Alimentación realizado en Roma en el mes de junio de 2002.

En Guatemala, el monitoreo y análisis de la ayuda alimentaría enviado por el PMA a los departamentos de Huehuetenango, Alta Verapaz y Chiquimula, identificó tres variedades de maíz transgénico no aprobadas para consumo humano en la Unión Europea – Liberty Link producido por Aventis y Monsanto, BtXtra y Roundup Ready, según la investigación realizada por el Colectivo Madre Selva, un grupo de la sociedad civil que trabaja temas de seguridad alimentaria en Guatemala.

El primero de abril del año 2002, el PMA en Guatemala emitió un comunicado según el cual: “Todos los alimentos proporcionados por el PMA son certificados por las autoridades sanitarias del ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, para no permitir el Ingreso de Productos Transgénicos”. Esta afirmación realizada por el PMA destaca una clara ineficiencia en el sistema de control, y demuestra que el PMA no sabe cuanto de la ayuda alimentaria recibida es trangénica, ni tampoco tiene una política clara sobre el tema. Por otro lado, bajo el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, el StarLink, como cualquier otro organismo genéticamente modificado (OGM), está exento del requisito de “consentimiento previo e informado”. Los países exportadores no están obligados a informar a los importadores que un OGM entrará a su territorio. En contraparte, los países importadores pueden poner regulaciones domésticas estrictas y exigir la notificación previa y aprobación para todos los OGM, cosa que cualquier país del tercer mundo no lo ha hecho.

En México un grupo de organizaciones no gubernamentales en el año 2003 que trabajan en comunidades rurales y la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (UNOSJO) documentaron que el maíz de autoconsumo de comunidades campesinas e indígenas de nueve estados del país está contaminado por organismos transgénicos, entre ellos el Bacillus thuringiensis y el Bt-Cry-9C, mejor conocido como StarLink, que presuntamente Aventis – que se fusionó con Bayer – retiró del mercado. “Este es el inicio de una catástrofe biológica”, dijeron los integrantes de las seis ONG, porque la contaminación de maíz fue localizada en comunidades de Chihuahua, Durango, México, Morelos, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz. Esto demuestra que “no se puede hablar de un campo de cultivo de transgénicos, aunque sea experimental, y de no transgénicos; para la naturaleza no hay fronteras”, asentaron.

En Nicaragua, desde el año 1999 distintas organizaciones de Sociedad Civil iniciaron una campaña de resistencia a los transgénicos, uno de los principales componentes era el monitoreo de los alimentos de la ayuda exterior. En el año 2002, se conformó la Alianza por un Nicaragua Libre de Transgénicos. Dicha Alianza denunció públicamente la presencia de transgénicos en la ayuda alimentaria exterior y serias pronunciaciones en cultivo de validación. Esta denuncia fue presentata a la Procuradoría de Derechos Humanos, la Procuraduría del Medio Ambiente, las comisiones pertinentes de la Asemblea Nacional, a la Cumbre Mundial de la Alimentacion de la FAO, efectuada en Roma (2002), y en el Congreso de Estados Unidos en Washington DC.

En los resultados del monitoreo en Nicaragua se identificó la presencia de transgénicos en todas las muestras analizadas, provenientes de programas de ayuda alimentaria destinados a mujeres embarazadas, a niños de prescolar y al programa alimento por trabajo. Según la investigación de la Alianza por un Nicaragua Libre de Transgénicos, se encontaron semillas contaminadas genéticamente con maíz Roundup Ready de Monsanto, no autorizado en la Unión Europea, en la donación recibida de Alemania y en la donación de harina de maíz y soya de la USAID.

La embajada de los Estados Unidos en Nicaragua emitió un comunicado rechazando la denuncia que hizo la Alianza por un Nicaragua Libre de Transgénicos, alegando que los alimentos han sido analizados y aprobados como seguros para el consumo humano por la Agencia de los Estados Unidos para la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA), previo a su autorización comercial.

Como parte de los procesos de resistencia se han realizado investigaciones que señalan que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Agencia Internacional estadounidense para el Desarrollo (USAID) están distribuyendo en Bolivia, Guatemala, Nicaragua y otros países, vía ayuda alimnetaría, productos comestibles modificados genéticamente que resultan ilegales en varios países, por considerarlos no aptos para el consumo humano.

La Alianza Centroamericana de Protecció a la Biodiversidad demanda:

1. Que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), la USAID junto con los Gobiernos de Centroamérica y el Caribe retire e inmediato la Ayuda Alimentaría que contenga el Maíz StarLink;

2. Que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), la USAID junto con los Gobiernos de Centroamérica y el Caribe no introduzca ni distribuya semillas, granos, cereales con cualquier tipo de OGM en sus proyectos.

3. Al Gobierno de la República de Guatemala, la sustitución del esquema actual de ayuda alimentaria por un eficiente sistema de almacenamiento, transporte y abastecimiento de ayuda alimentaria basado en la adquisición de alimentos en mercados locales de las zonas productoras de maíz, hortalizas y frutas del país, así como en la adquisición de ayuda externa no transgénica.

4. La aplicación inmediata de medidas que atiendan la emergencia en las zonas de hambruna, mediante la dotación de créditos, asistencia técnica para el cultivo alimentario, y la atención a la problemática agraria planteada por las Centrales Campesinas del país, que supere las actuales medidas clientelares y paliativas.

5. Los Gobiernos de Honduras, Guatemala, Costa Rica y República Dominicana ratifiquen de inmediato el Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología.

6. Los Gobiernos de la región – suscriptores del Convenio de Biodiversidad Biológica – tomen medidas estrictas para proteger la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y estimulen el rescate de las semillas criollas.

7. Los Gobiernos de la región con base en el Principio de Precaución (Artículo 15 del Convenio sobre Diversidad Biológica) decreten una moratoria de OGM, mientras no se establezcan marcos de bioseguridad apropiados en la región.

8. El cese inmediato de la instrumentación y manipulación, por parte de los Gobiernos, de la participación de las organizaciones de la sociedad civil, en los diferentes espacios de diálogo establecidos, ya que entre otros, en la discusión de la Ley Marco de Seguridad en la Biotecnología, y en la formulación de la Política Alimentaría y la Ley de Seguridad Alimentaría, han sido cercenados los contenidos fundamentales propuestos por dichas organizaciones.

9. De continuarse esta instrumentación, las organizaciones se reservan el derecho de presentar iniciativas de ley paralelas ante el organismo legislativo, y su declaración en abierta resistencia y oposición a las iniciativas actuales.

10. Se incluya e implemente el componente de bioseguridad como prioridad en los programas de Gobiernos y se impulsen iniciativas de leyes nacionales de Bioseguridad, con énfasis en el Principio de Precaución, establecido en el Convenio sobre Diversidad Biológica.

11. Que las Instancias Regionales del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), en especial la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), incluyan a los organismos de sociedad civil con criterio de equidad y con profunda consulta a las entidades vinculadas al tema, en las discusiones alrededor de los marcos jurídicos de bioseguridad regionales.

Propuestas alternativas (Guatemala)

Medidas de corto plazo

1. La inmediata instalación de un sistema de dotación, almacenamiento y distribución oportuna de ayuda alimentaría basado en la adquisición de productos alimentarios en los mercados locales:

a) Granos básicos provenientes de Petén, Suchitepéquez y Esuintla.

b) Hortalizas provenientes de los centros abastecedores de este producto en altiplano central y occidental.

c) La adquisición de ayuda NO TRANSGENICA en el extranjero.

d) La inmediata atención integral al problema agrario en base a la propuesta de las organizaciones campesinas.

Medidas de mediano plazo.

a) Puesta en marcha de un sistema nacional de seguridad alimentaría basado en por lo menos 26 especies alimentarías que han demostrado su calidad nutritiva en el país en combinación con la implementación de una política nacional de empleo y salarios justos y que tiene como base la dotación de tierras, la asistencia técnica permanente con criterios respetuosos de la economía campesina y la dotación de capital semilla accesible a la población más pobre del país.

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