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Transnacionales y `defensa` de medio ambiente en América latina

Dos iniciativas paralelas y aparentemente contradictorias se están impulsando en América Latina, parecen perfectamente calculadas para favorecer intereses de grandes corporaciones internacionales. Estas tienen que ver por un lado con la conservación y por otro con la industrialización.

     

La estrategia de conservación se traduce en la privatización de la biodiversidad a través de la compra de tierras para convertirlas en reservas privadas y el control de las Áreas Protegidas estatales. Aseveraciones más fuertes afirman que los grupos conservacionistas tienen responsabilidad en el aumento de hostilidades y enfrentamientos en los territorios indígenas en los que actúan. Según algunas poblaciones locales, el establecimiento de áreas protegidas violan sus derechos, pueblos indígenas son desplazados.

Los conservacionistas muchas veces suelen estar detrás de esos hechos. Algunas veces los usos tradicionales de la tierra se han declarado ilegales por ser incompatibles con la conservación, y las autoridades gubernamentales o empresas persiguen a los líderes locales, mientras se dan las relaciones entre organizaciones de conservación y empresas transnacionales, particularmente aquellas que realizan actividades de explotación de gas, petróleo, minería, a pesar de las destrucción ambiental y los impactos sociales que generan.

Frecuentemente las organizaciones de conservación expresaban interés por la defensa de la naturaleza, financiando de proyectos y creando estratégicas alianzas con comunidades campesinas y pueblos indígenas. Sin embargo las agendas de unos y otros evidencian diferencias cada vez más distantes.

Por un lado los Pueblos indígenas mantienen en sus reivindicaciones la protección y defensa de sus territorios que constituyen las fuentes de sustento de su vida. Las agendas de las conservacionistas, por el contrario mantienen las propuestas de establecer Áreas Protegidas en las que las personas deben estar fuera de esos límites para “garantizar la conservación” y desarrollar sus “planes”. Si toman en cuenta a las poblaciones locales es en calidad de administradores, guardianes forestales, bajo convenios, planes de manejo ambiental con una serie de condicionamientos establecidos `por ellos. Rara vez las organizaciones conservacionistas apoyan el fortalecimiento organizativo de las comunidades indígenas o campesinas o los conflictos por la tenencia de la tierras.

Manipulación de la conservación

Se han desarrollado nuevas concepciones sobre el manejo del territorios como son los “Hotspots”, “ecorregiones”, “ecosistemas”, “paisajes vivientes” “corredores biológicos”, redes de conservación” que son manejados por organizaciones de conservación internacionales que significa la creación de grades espacios de conservación que a veces rebasan limites nacionales. Para llevar a acabo estos planes de gran escala se necesitan también financiamientos de gran escala, allí intervienen fundaciones, agencias bilaterales y multilaterales con un despliegue de medios tecnológicos impresionantes. A veces financian estas iniciativas, empresas transnacionales.

Solo Conservación Internacional recibió en los últimos años una donación de 261.2 millones de dólares para actividades de conservación divididos en 121.2 millones para biodiversidad, 40 millones para las estaciones científicas, y 100 millones para los “corredores ecológicos”. Así mismo Conservación Internacional sugiere que 500 millones por año sería una cifra apropiada para mantener los primeros 25 hotspots. (Chapin, Mac 2005)

Por el contrario establecen convenios con empresas transnacionales para mejorar su imagen corporativa. No ven en las actividades de extracción intensiva de recursos una incompatibilidad con la conservación pues creen en la “tecnología de punta” que las empresas ofrecen. Sostienen que los impactos más graves ocasionados por una empresa petrolera o minera son los llamados `impactos indirectos”, es decir los procesos de destrucción que producen las poblaciones locales que se asientan alrededor de las operaciones de las empresas.

Conservación Internacional entre sus líneas de acción prioriza el trabajo con los Hotspots, uno de ellos constituye el “Hotspots Andes tropicales” que incluye al Ecuador, dentro de este se encuentran los corredores: Chocó – Manabí y El corredor Cóndor Kutukú.

En el 2002 y 2004 se creo el “Proyecto de Paz y Conservación en la Cordillera del Cóndor” celebrado entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Organización Internacional de las Maderas Tropicales encargada de la implementación del proyecto, Fundación Natura como organismo ejecutor del proyecto y Conservación Internacional encargada de la coordinación internacional del Proyecto.

En función del proyecto se creo el Área Protegida denominada Territorio Shuar Protegido de Uso múltiple. El concepto de “uso múltiple” deja implícita la existencia de áreas para actividades como la explotación minera. Dentro de este proyecto se ha determinado que el 70% del área este destinada a la Conservación y el 30% “a uso sustentable”, cabe recalcar que la Iniciativa Global Minera (IGM) impulsada por las empresas mineras más grandes del mundo argumentan que la minería es una actividad de desarrollo sustentable. Pese a que la minería es incompatible con los objetivos de conservación y supervivencia cultural, en el proyecto mencionado existe la visión de que el Territorio Shuar Protegido de la Cordillera del Cóndor se puede sostener actividades de conservación y reducir al máximo entre otras cosas la explotación minera.

El Área Protegida en cuestión esta ubicada en la provincia de Morona Santiago: los cantones Limón, San Juan Bosco, Tiwinza, Gualaquiza; Las cuencas de los ríos Zamora y Santiago y las subcuencas de los Kuankus, Mayaik y Bomboiza. Justamente el área en que se prevé la explotación minera. A pesar de que la minería es incompatible con los objetivos de protección de la naturaleza y la supervivencia cultural, existe la visión en el proyecto de que en esa área del Territorio Shuar de la Cordillera del Cóndor se pueden sostener actividades de conservación y explotación minera.

El territorio Shuar Protegido de Uso Múltiple es parte del Corredor Biológico de Conservación Cóndor Kutukú que incluye al Perú y que está impulsado por Conservación Internacional.

Ambas estrategias la de conservación y la de industrialización son financiadas por las mismas agencias internacionales como el Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Los primeros resultados de estas estrategias ya se evidencian creando la ilusión de que las dos estrategias pueden coexistir sin problemas, organizaciones de conservación mantienen estrategias de atraer fondos de varias Corporaciones privadas, organizaciones como The National Conservacy TNC y World Wildlife Fundation WWF han tenido mucho tiempo relaciones con las corporaciones privadas, pero es a mediados de los 90 que esto se acrecentó. En la actualidad TNC tiene unos 1900 patrocinadores corporativos que en el año 2002 donaron un total de 225 millones de dólares a la organización. La Página Web de Conservación Internacional muestra una lista de 250 corporaciones que donaron aproximadamente 9 millones para sus actividades en el 2003 (Chapin, Mac. 2002)

De hecho existen proyectos como la Iniciativa de Biodiversidad y Energia EBI constituida por cinco organizaciones de conservación: Conservación Internacional, TNC, UICN, Institución de Smithsonian, Flora y Fauna Internacional que están asociadas a nefastas corporaciones petroleras y mineras: Chevron Texaco, British Petrolium, Statoil, Anglo American y Río Tinto, las dos últimas son mineras y operan la primera en Sudáfrica y la segunda en los bosques de Guinea.

En el esquema de World Wildlife Fundation WWF, la categoría más alta de Patrocinador Corporativo es el “Compañero de Conservación” que son compañías multinacionales que contribuyen con fondos mayores a la conservación global en la que WWF trabaja.” (Chapin, Mac. 2005).

Es una corresponsabilidad de todos el defender nuestros ecosistemas de la devastación y de las lógicas depredadoras, sin embargo cada uno tiene responsabilidades en distintos niveles. La mayor responsabilidad está en la práctica destructiva de las grandes corporaciones de las que estas organizaciones conservacioncitas son dependientes en sus financiamientos.

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