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Colombia: asesinado por paramilitares líder comunitario del Ariari

El 30 de mayo de 2005 fue decuartizado el campesino Jaime Moreno; él se había resistido a abandonar la región del Ariari ante la ofensiva militar que se ha desarrollado desde el 2002. El asesinato de Jaime Moreno es el séptimo asesinato de pobladores del lugar de Caño Claro.

     

Jaime Moreno, campesino del Ariari fue asesinado por “civiles” armados de la estrategia paramilitar, en el caserío Caño Claro, municipio de El Castillo, el pasado 30 de mayo. JAIME era una de las pocas familias que se resistió a abandonar la región del Ariari ante la ofensiva militar regular e irregular que se ha desarrollado desde el 2002, y que ha dejado como resultado más de 700 familias desplazadas y más de un centenar de Crímenes de Lesa Humanidad.

Hechos en detalles

* Lunes 30 de mayo, a las 7:00 a.m. a la casa de Jaime Moreno ingresaron seis “civiles” armados, vestidos con capas negras, pertenecientes a la estrategia paramilitar que se encuentran participando en el proceso de institucionalización que se desarrolla en Santafé de Ralito. Los paramilitares, lo insultaron, lo amenazaron y los señalaron como “sapo”, luego se retiraron del lugar. Cinco minutos después, volvieron los armados, le exigieron documento de identidad y se volvieron a retirar.

Minutos después, mientras Jaime se encontraba dentro de su habitación y conversaba con dos campesinos más, fue abordado por los paramilitares, quiénes lo obligaron a irse con ellos.

Luego de tres horas de espera, un grupo de campesinos fueron hasta el Puente de Caño Embarrado, sitio donde normalmente están los paramilitares a solicitar el respeto a la vida de Jaime, luego de negarse a responder, se soltaron a reír.

A las 3:30 p.m. otro grupo de campesinos inició la búsqueda, llegando a un kilómetro de la casa de Jaime en donde encontraron una excavación reciente. En la fosa encontraron una mano, luego, partes de las piernas, la cabeza, el estomago, la lengua y los testículos, del campesino allí enterrados.

Sus vecinos tomaron la decisión de recoger las partes del cuerpo en dos costales trasladándose luego al municipio de El Castillo, ubicado a 40 minutos del caserío de Caño Claro. Los campesinos lo llevaron al cementerio, dieron aviso a la inspección de policía.

El cuerpo descuartizado de Jaime Moreno fue recogido por una funeraria y trasladado a Bogotá donde fue sepultado.

Lineas de interpretación

Este es el verdadero rostro de la institucionalización del paramilitarismo. Crímenes, que se pretenden ocultar, esconder, enterrar en las fosas del olvido. La destrucción del cuerpo humano, en pedazos, es la destrucción cruenta de lo sagrado, la negación de la dignidad, el reflejo de la sed de sangre para instaurar un modelo de sociedad y de país, hoy protegido en los artículos aprobados de la ley, falsamente llamada “de justicia y paz”.

El asesinato de Jaime ocurre un año después que en el mismo poblado fuera asesinada Natividad Gutierrez y su esposo, es el séptimo asesinato de pobladores de este lugar, quienes se han resistido a abandonar sus tierras en una región en donde se empieza a implementar obras de explotación petrolera, de inversión para la extracción de aguas, y la imposición de proyectos agroindustriales, territorio del Ariari, del que más de 700 familias se han visto obligadas a desplazarse en desarrollo de la política de seguridad del Presidente Uribe.

Los habitantes de Caño Claro luego de un año de su desplazamiento y después de regresar, vuelven a ser víctimas del terror con este crimen que desborda toda racionalidad humana.

El crimen de Jaime se da en medio de la militarización del municipio del Castillo, de los retenes establecidos por “civiles” armados de la estrategia paramilitar que controlan el paso de mercado y mantienen una restricción de bienes de supervivencia no superior a $ 60.000 ($ U.S. 25) y de la impunidad absoluta de los crímenes cometidos dentro de la parainstitucionalidad que se gestó en esa región.

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