CORSIHTML5, eBook, Multimedia. Online e in aula
Novità! Servizi per l'editoria digitale |
.
|
LIBRERIA ››
|
||||||||
| Nuovo! Le inchieste di terrelibere.org > Gli africani salveranno Rosarno - A3. Il vanto d'Italia - Shock economy all`italiana | |||||||||
|
|
Chi siamo | Archivio | Autori | Corsi | Campagne | Mailing list | Contatti | |
| Fotostorie | Video | Infografiche | Podcast | Casa editrice | Libreria | Catalogo libri/eBook | Presentazioni | Recensioni |
|
Documenti > Rapporto
Judith Botero E. y Gloria E. Hernandez T.: Scheda biografica | Scrivi all'autore | Tutti i documenti di questo autore Interagisci: Segnala ad un amico Organizza un incontro Condividi: La identidad femenina en la experiencia del aborto
Historias, sueños, augurios, miedos, soledades, tristezas, proyectos, caminos, ideas... Todos estos son los senderos recorridos para que puedan emerger del claroscuro de la vida, otros posibles, otras significaciones que tejan identidades, otras formas de estar y SER MUJERES en el planeta.
La investigación se propuso aportar elementos que contribuyan a la desmitificación y al fomento del debate sobre la realidad del aborto en la vida de las mujeres.
Se centró en el proceso de decisión, que ocurre en la vida de las mujeres como una experiencia “marginal”. Se constituye en un acontecimiento que incide en: la construcción de la subjetividad; la generación de autonomía para las mujeres y en la cultura, fisurándola y facilitando la emergencia de nuevos significados.
El estudio intenta desvictimizar a la mujer que aborta, la visibiliza desde el acto individual en una acción política de desobediencia civil, que construye y potencia nuevos referentes culturales.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?
En una primera fase se tomó una muestra de 100 mujeres que se encontraban en proceso de decisión sobre su gestación, por ser ésta no deseada o inoportuna. Posteriormente fue ampliada a 3601, permitiendo ello ratificar las conclusiones y análisis realizados con la primera muestra. Los datos obtenidos cuentan con entrevistas realizadas entre los años 1992 - 2000.
El estudio exploró en los contextos en que se desenvuelven las mujeres, las condiciones que rodean el embarazo y la decisión de abortar, reconociendo situaciones individuales, culturales y políticas.
La información proviene de una entrevista abierta aplicada a las 3601 mujeres, que aportaron con sus respectivos relatos temáticos, datos de orden cualitativo y cuantitativo, que se combinaron en el análisis y posibilitaron inferencias y conceptualizaciones alrededor de lo cultural, lo político y la subjetividad de las mujeres, como ejes de resignificación que cruzan la realidad del aborto.
La participación fue voluntaria por parte de las mujeres, motivadas por la trascendencia e influencia que tiene el tema en sus vidas; además de la importancia que le ven a que sus experiencias se conviertan en un asunto de carácter público. La entrevista se aplicó en un sitio público de la ciudad (cafeterías, centros comerciales, parques), se realizó en forma de diálogo en un tiempo mínimo de 45 minutos y máximo de 2 horas.
El diálogo posibilitó descubrir las condiciones y circunstancias en las cuales se produce el embarazo no deseado o inoportuno, encrucijadas que viven las mujeres, núcleos de conflicto en el proceso de la decisión, saberes y prácticas del aborto en nuestro medio, organizaciones de información y de apoyo, representaciones, percepciones y valoraciones que hacen las mujeres en relación con el embarazo, con el aborto y con el hecho de tener un hij@, el cuestionamiento a la legalidad y la legitimidad de su decisión.
También cabe resaltar metodológicamente el asiento de éste estudio en la teoría fundada. La cual, como forma de pensar y conceptualizar los datos posibilitó un interjuego entre éstos y los diversos referentes teóricos que, en las diferentes disciplinas se han ocupado tanto del tema del aborto, como de los imaginarios y constructos sobre la mujer. Las interacciones entre los referentes teóricos y los datos permitieron análisis comparativos, inferencias y conceptualizaciones durante todo el proceso de investigación, que es orientado a partir de premisas y preguntas básicas surgidas de la recolección de datos y las visiones preanalíticas existentes.
Premisas que se sustentan
Existen unas condiciones individuales, socio-culturales y políticas que se interponen en el ejercicio humano de decidir sobre una gestación. Decidir sobre una gestación y optar por su interrupción constituye un acto de vida y una experiencia individual, social y política.
En el desarrollo de argumentos que sustentan estas premisas se abordan cuatro aspectos:
→ La normatización y legislación existente: el debate suscitado y sus desarrollos. → Las fisuras culturales que genera el acto decisorio sobre el aborto. → La construcción de autonomía de las mujeres en la experiencia de decidir sobre el aborto. → La decisión de abortar como acto de desobediencia civil.
Fisuras culturales que genera la decisión de abortar
La decisión de abortar fisura la cultura patriarcal potenciando la elaboración de “nuevos” significados del ser mujer.
El concepto mujer reproductora
El macho y la hembra actúan bajo el principio de conservación de la especie en función de la autorreproducción.
A pesar de la dificultad para esclarecer esta situación que ha sido históricamente promovida e introyectada como “natural” y “necesaria”, la mujer ante el hecho de una gestación no deseada o inoportuna en su decisión de interrumpirla, fisura el principio fundamental determinista que la ha definido como reproductora. Se concibe a sí misma como deseo de ser por si sola, manifestando un acto de rebeldía contra el saber y el poder, fundados e instaurados en el inconsciente en forma de hábitos que son asumidos como “naturales” a “lo” femenino.
Esta actitud de las mujeres la encontramos en los resultados del estudio, que las muestra decidiendo solas sobre la gestación y con criterio acerca de la reproducción:
El 40,7% de las mujeres entrevistadas, no les contaron a sus compañeros que estaban gestando, el 86,1% tienen una relación estable. (Novios, esposos o amantes) y el 82.1% deciden interrumpir el embarazo por razones de tipo personal1. Datos éstos que permiten decir que aún con una relación estable no se busca tener hijos y la decisión de reproducción la asume la mujer.
Las siguientes expresiones definen el deseo de la mujer: “Yo quiero es estudiar y poder valerme por mí, no me gustaría que él me tenga que sostener”. “No lo deseo y la gente puede decir lo que quiera”
Ser madre única función del ser mujer
Las mujeres entran en una revaloración de su papel “natural”2 de ser madres para plantearse el ejercicio de la maternidad como una opción y no como una obligación.
El 53,9% de las mujeres de este estudio no tienen hijos porque no es el momento de ser madres, porque no hay condiciones o tienen otros proyectos prioritarios para su realización personal y social; consideran que realizarse no tiene nada que ver con la reproducción como razón única o fundamental. Se desvirtúa la maternidad como “ideal” incluso ante la realidad de una gestación.
Expresiones como éstas confirman esta posición: “Yo tuve mi hija porque no tuve quien me ayudara, y la amo porque la estoy viendo, pero yo soy una mujer muy libre y sé cuantas dificultades he tenido con esta niña y cuanto me ha limitado. Ahora si tengo muy claro que no deseo otro”. “Yo pensaba antes de tener un hijo, que eso era lo más importante de la vida para realizarme como mujer y decía que un hijo lo tenía a costa de lo que fuera”
Espacio público espacio masculino- Espacio privado espacio femenino
Fisurado el concepto Mujer = madre, se amplían los escenarios de participación para las mujeres. Aparece la pregunta de lo público y lo privado ¿Cómo espacios de quién?, ¿Para qué? El 66,4% de las mujeres entrevistadas, están en el espacio público como estudiantes, trabajadoras independientes y empleadas, poniendo en entre dicho lo privado, lo no móvil de la feminidad. Sumado a esto el 82,1% deciden suspender el embarazo por razones de tipo personal (ver pié de página1), la provisión económica de la familia como responsabilidad exclusivamente masculina pasa a ser un papel de hombres y de mujeres, el estudio cobra significación en la construcción del proyecto de vida de las mujeres. “Si sigo con esto (el embarazo) seguramente me echan del trabajo y él solo no es capaz de sostenernos, menos con uno más”.
FUENTE: Entrevista abierta aplicada a 3601 mujeres en Medellín-Colombia. 1992-2000
La estructura conyugal
Esta ha sido considerada fundamentalmente, una complementariedad sexual y una contraprestación económica donde la mujer es representada por el otro. Cuando una mujer desea interrumpir un embarazo y no contar con su pareja, lo hace porque, en la estructura conyugal ser en sí misma y ser por y para el otro son dinámicas irreconciliables.
El 57,9% de las mujeres entrevistadas deciden solas suspender el embarazo y el 42,1% deciden en parejas. El 40,7% no les contaron a sus compañeros que estaban gestando y el 86,05% tienen una relación estable.
“Yo no quiero vivir lo que pasó con mi mamá. Parecía una esclava de ese marido y todo porque si ella no hacía lo que él le dijera se iba, lo cual le traía a la hora de la verdad más hijos, que la sometían mas a él”. “Yo decido sola porque yo no puedo saber qué piensa él, pero además lo que él piense a mí no me sirve; si me exige que aborte, quién se cree él para rechazarme como madre de su hijo, y si me exige que lo tenga, yo tengo claro para mí que no es el momento, que no lo deseo, que tengo que dejar muchas cosas. Además él es muy posesivo y eso le da más derechos. Mientras él no sepa esto es mío sola”.
La estructura familiar
La familia se define a través del matrimonio como garantía del orden establecido, predeterminando la relación padre/madre- hij@s y simbolizándola como propiedad privada.
En el proceso de la suspensión de un embarazo hay una ruptura con el esquema de sometimiento tradicional y las mujeres con esta decisión individual e íntima, establecen una fisura en la concepción de la familia; la decisión genera niveles de autodeterminación y puede derivar sutilmente en el enfrentamiento a las relaciones de dominación que ejerce el hombre en la familia.
La evidencia se muestra en éste relato: “El no me deja planificar, que si lo hago, seguramente es porque tengo otro y que soy de él o de nadie. A pesar de esto me aporrea y ahora ni siquiera me determina”. “Yo sé que no queremos, me casé con él porque quedé. Ahora otra vez esto sin planear, pero si él se da cuenta, como es él, dice que lo siga”.
La institucionalidad de la sexualidad
La gestación en si misma no constituye un hijo o una hija para los seres humanos. Son las personas involucradas en un proyecto, donde la reproducción haga parte de éste, las que pueden decidir cómo y cuándo un nuevo ser puede incluirse y tener posibilidades para desarrollarse como sujeto humano. Este planteamiento propone una mirada no reproductiva de la sexualidad, sugiere el sexo-placer en las construcciones culturales y se manifiesta en los procesos de decisión de las mujeres frente a un embarazo, cuando éstas se preguntan por el sentido, las condiciones y capacidades para asumir el papel de madres.
En el presente estudio encontramos que el 66% de las mujeres entrevistadas son solteras. Quiere decir ello que las relaciones sexo-genitales las viven por fuera de la institucionalidad, bien con una pareja estable o en encuentros esporádicos para el goce erótico-amoroso. “El hecho de que tengamos relaciones, no quiere decir que queramos tener hijos”. “Por qué nos tiene que pasar esto, si nos estábamos cuidando”
El cuerpo como albergue para otros
La mujer en el trascurso de esta civilización no ha decidido sobre su cuerpo y sus actuaciones son consideradas “buenas” o “malas”. Son buenas cuando trascienden los impulsos y deseos y centran su relación en el amor, concebida para dar y darse a los demás. Son malas cuando se centran en ella misma, en el disfrute de su propio cuerpo sin fines de satisfacer a los demás y procrear.
Hace fisura lo establecido para la mujer, cuando aparece el conflicto frente a la interrupción de un embarazo. Empieza a sentir en su propia vida la contradicción entre lo que es el ideal social y cultural y lo que es la realidad que esta viviendo a nivel económico, familiar e individual,
De la posibilidad de ocultar el embarazo depende la individualidad y la autonomía para decidir en relación con la gestación. Reconocer el embarazo ante la familia significa interferencias o presiones ante las cuales no desea enfrentarse.
El referente de madre como única función del ser mujer, instaurado en el cuerpo, deja de ser determinante y empieza a ser mujer- sujeto de sí misma-. Empieza a definirse con autonomía para mirar el futuro y proyectarse según sus posibilidades y deseos. La maternidad comienza a ser una opción y no una obligación que la sujeta en contra de sus posibilidades y condiciones familiares, económicas, sociales y afectivas.
Expresiones que reflejan la realidad de las mujeres en éste sentido son:
“Mi mamá siempre vive pendiente de mi menstruación y me pregunta ¿por qué no me ha venido?” “Soy separada. Mi ex-esposo me amenaza que si consigo otro me mata. De hecho lo he tenido que conminar en varias oportunidades por mal trato, pero no ha valido. Le tengo real miedo, aunque no les da nada económico a las niñas. No puedo permitir que se de cuenta de mi estado, vive pendiente de mi”.
La construcción de autonomía de las mujeres en la experiencia de decidir sobre el aborto
Se desarrollan aquí aspectos y rasgos que se manifiestan en la decisión de abortar. Desde una perspectiva feminista hablar de autonomía supone tanto reflexionar en torno a varias definiciones, como realizar un ejercicio de reconocimiento e identificación de la autonomía en los procesos de construcción de la subjetividad y en el accionar político. Esto es, identificar en los ámbitos “privado” y “público” las formas en que se expresa la autonomía.
Algunos conceptos que apoyan la construcción de indicadores de autonomía son:
“La persona reconocida autónoma es un fin en si misma y no un medio para un fin, con capacidad plena para decidir sobre sus propios actos y ante todo sobre su propio destino. La primera consecuencia que se deriva de la autonomía consiste en que sea la propia persona quien debe darle sentido a la existencia, y en armonía con él, un rumbo”. (Giraldo Fabio, 1994. Las dos libertades)
“Para llegar a ser autónoma se requiere de un proceso voluntario de cuestionamiento y decodificación de los mensajes que fueron configurando nuestra condición e identidad” ( Londoño María Ladi, 1996)
Indicadores de autonomía
Niveles de cuestionamiento y decodificación de la identidad configurada en la cultura patriarcal
Implica reflexionar sobre la valoración de sí mismas, su autoestima y la búsqueda como mujeres, vinculada con su proyecto de vida.
El referente de mujer ha sido dado por el ser madre. Las mujeres entrevistadas dan cuenta de que el embarazo no las constituye en madres, sino que las pone de cara a una serie de preguntas: ¿Lo deseo?, ¿Es el momento?, ¿Tengo condiciones?, ¿Lo aceptará mi familia?, ¿A esta edad?, ¿Lo puedo criar sola?, ¿Está en mi proyecto como persona y como mujer tener hijos?
Aunque todas las preguntas cobran importancia en la decisión, la que hace referencia al proyecto de vida y que caracterizamos como causa personal de la decisión en la investigación, constituye el aspecto prioritario en la realización como personas. Tiene que ver con prioridades como trabajar, estudiar, hacer otras cosas además de cumplir el rol de madres. En los datos obtenidos el 39.3 % de las mujeres entrevistadas toman la decisión por razones exclusivamente de tipo personal, sumado a esto un 42.8% arguye que además de los motivos personales influyen motivos de orden familiar, laboral y económico.
Sufre una trasformación el referente de mujer-madre por el de mujer con ideales y proyectos diferentes. La maternidad se convierte en una opción posible y no en el determinante para ser en el mundo.
Capacidad de decidir sobre los propios actos y destino
Hace referencia a la capacidad para autogobernarse y asumirse responsable de los propios actos. Amerita reflexiones sobre la iniciativa propia y la seguridad alcanzadas para emprender y enfrentar los desafíos que implica la transgresión.
El 57,9% de las mujeres entrevistadas deciden solas interrumpir el embarazo, consideran que este es un asunto de su propia competencia y en muchos casos por encima de la opinión del compañero está su pensar y su sentir con respecto a la maternidad.
El 38,2% de los casos, da cuenta de razones de tipo familiar para la toma de la decisión, lo cual, según las argumentaciones, no significa apoyo a esta solución, sino la actuación de los mecanismos de control y presión de la familia en la vida de las mujeres. “Me echan de la casa”, “Como voy a hacerle esto a mi mamá”, “Mi papá se enoja y le pone problema a mi mamá”, “Ya le pasó a una hermana y yo no quiero pasar por todo eso en mi casa”. Estas manifestaciones se traducen en miedos fundados en las relaciones familiares y sumados a condiciones económicas, a las preguntas por lo oportuno del embarazo y las reflexiones sobre el proyecto de vida. Se articulan para configurar una decisión que potencia en las mujeres la capacidad de tener iniciativa propia.
La construcción de independencia
Este indicador implica la definición de reglas propias, el reconocimiento de la individualidad y una gran fortaleza para asumir la soledad. Significa un encuentro consigo misma para dar cuenta de sus deseos y aspiraciones. Sugiere una lectura a los tipos de relación que establecen las mujeres que participan en este estudio.
El 11,7% tiene una relación ocasional, donde la sexualidad se vive para el placer y el erotismo y no dentro de los compromisos de posesión de una pareja con la que se convive. Igualmente tiene que ver con quién decide la interrupción: El 57,86% deciden solas, el 42,1% deciden en pareja. Si bien el 45,9% afirman tener apoyo del compañero, esto no significa un compromiso y acompañamiento real en la decisión, pues hay manifestaciones de las mujeres que así lo confirman. Dicen ellos: “Estoy con lo que usted decida”. “Haga lo que quiera y me dice”. “Yo no estoy de acuerdo, pero es su cuerpo”. “Yo no quiero comprometerme ni con lo uno ni con lo otro, es su problema”.
Estas son reflexiones que pueden interpretarse como un sentido de la responsabilidad y de una maternidad entendida como elegible y a partir del concepto y reconocimiento de sí mismas.
Revisión de valores, creencias y mitos que determinan el quehacer cotidiano de las mujeres
Este indicador refiere la pregunta por las verdades construidas en la historia individual y colectiva, la manera de acogerse a ellas, el conflicto entre lo aprendido en la socialización y las razones para enfrentar la realidad que le presenta un embarazo no deseado o no programado.
Esta revisión implica la construcción de una ética de la vida, fundamentada en la responsabilidad y el compromiso de ser persona.
Aparecen aquí las preguntas por el pecado, por la manera como asumen las mujeres los “principios morales inculcados”. La pregunta por el papel de Dios ¿Es castigador? ó ¿Es el que ayuda a encontrar una solución?
Recobran las mujeres el derecho a tener autonomía sobre el cuerpo por encima de las creencias religiosas y los mandatos legislativos y asumen el riesgo del pecado con la posibilidad del perdón.
Creer en Dios y asumir los valores que se derivan de unas prácticas religiosas, resulta en la mayoría de los casos, un obstáculo para la decisión. Situación que se enfrenta aún, con miedo al castigo y en el peor de los casos, a las consecuencias de la enfermedad o la muerte.
Podría decirse que aunque no se busca deconstruir el paradigma religioso, si se plantean interrogantes que se dejan para que los resuelva una buena atención médica, el azar y sobre todo “la misericordia y comprensión Divinas”; el hecho es que en este acontecer se derrumban algunas ideas sobre la gestación y sobre el pecado: “Dios me va a ayudar”, “Él no me abandonará”, “Si Dios es bueno, Él sabe porque lo hago”.
En el caso de las mujeres solteras, que son el 66% de este estudio, muchas han desmitificado la virginidad como valor para el matrimonio, en nombre de una sexualidad que recupera el cuerpo y el placer sin la mediación de condicionamientos institucionales, lo cual conlleva a la ruptura con las creencias que inhiben la sexualidad y la reducen a un interés solo reproductivo.
Decidir acerca de un embarazo constituye un acto de insubordinación y un ejercicio del derecho a decidir sobre la propia vida. Por tanto, es autodeterminarse.
Fortaleza para actuar y asumir las consecuencias de la acción
Este indicador da cuenta del empoderamiento. De la relación directa y comprometida de las mujeres con su propio proyecto y su razón de ser como sujetos de derechos.
Los riesgos de una política criminalizadora y culpabilizadora exigen fortaleza, seguridad y mucha autonomía para enfrentar las dinámicas del poder que existen en los diferentes niveles de la sociedad y de la cultura. Es un proceso en el que está comprometida su intimidad.
En este terreno se mide el empoderamiento y la potencia para frenar los determinismos socio-culturales y biológicos.
La desobediencia civil, un ejercicio político de las mujeres frente al aborto
La penalización y criminalización del aborto lesionan los derechos de las mujeres y dejan el camino abierto y legítimo para desobedecer.
La decisión de interrumpir un embarazo no deseado o inoportuno como ejercicio de la autonomía, por cuanto no es exigible permanecer embarazada, hace política esta acción en la medida en que excluye al Estado, transgrede las normas y las leyes, para asumir desde sí y para sí la autonomía procreativa. Es decir actúa en derecho y no con base en preceptos ajenos a su historia y subjetividad.
La decisión tomada por una mujer frente a una gestación no deseada rebasa la política pública y transfiere al acto político un carácter individual. Transgredir la norma y la moral religiosa es un acto de fuerza, de razón y control sobre la propia vida que se asume aún a riesgo de la muerte.
Es claro en la decisión que se desobedecen normas jurídicas y principios religiosos relevando el daño social que genera el hecho de tener un hijo no deseado y la consecuente imposibilidad de ofrecerle una vida con calidad. Estos elementos son parte del fundamento ético de la decisión sustentando el primer derecho que tiene todo ser humano a nacer querido por quienes lo procrean.
Reflexiones finales
Cuando una mujer en nuestro medio se enfrenta a un embarazo, sabe que social y afectivamente va a encontrar trabas en su quehacer cotidiano. Mucho más cuando esto le ocurre sin haber sido planeado o deseado. A pesar de estar condicionada por la ideología que “privilegia” la maternidad, en la mayoría de los casos, antes de socializar su estado, empieza a darse cuenta de algo que le era ajeno porque pensaba que nunca le iva a pasar, que eran problemas que le pasaban a otras por descuido, por no tomar las medidas necesarias para evitarlo.
En caso de ser una mujer vinculada laboralmente, se le recrimina por su situación de embarazo. Si el contrato laboral es a término fijo (situación frecuente dada la desregularización del mercado) da por seguro que no le será renovado, si se sabe de su estado gestacional. En caso de lograr ocultarlo, la renovación de un próximo contrato estará sujeta a verificación mediante prueba inmunológica, de que no hay embarazo (lo cual es ilegal en Colombia). ¿Cómo resuelve la mujer esta dificultad? Sabe que tiene que renunciar a su trabajo si desea seguir la gestación o renunciar a la gestación si desea seguir trabajando. Aunque la maternidad sea ensalzada, las mujeres continúan siendo discriminadas a causa de la posibilidad natural de gestar.
Para los casos en que el contrato es a término indefinido las empresas generalmente cumplen con los derechos laborales que legítimamente tiene una mujer gestante. Pero, cuando nace el hijo o hija y por lógica necesita mas de su trabajo para subsistir, es expulsada aprovechando los resquicios que tiene la ley. Es una vivencia expresada por las mujeres, que en éste estudio se registran como empleadas, que son el 35%.
Caso semejante se vive en las instituciones educativas, especialmente en las de educación básica secundaria, donde las mujeres adolescentes encuentran situaciones no menos difíciles que las anteriores. Estas instituciones han normatizado ilegalmente exigir la prueba inmunológica de embarazo para aceptar el ingreso de las estudiantes; contradiciendo con ello las normas que el Ministerio de Educación Colombiano tiene establecidas.
En la educación en el ámbito nacional, por Resolución No. 03353 del 2 de Julio de 1993, fue impuesto el Plan Nacional de Educación Sexual, por el cual las instituciones educativas deben establecer programas y proyectos institucionales de educación sexual, con el objetivo de propiciar cambios en los valores, conocimientos, actitudes y comportamientos relativos a la sexualidad de acuerdo con la ciencia y el humanismo; permitiendo y promoviendo modificaciones de la vieja estructura familiar de corte patriarcal, con el fin de encontrar mayor equidad en las relaciones entre padres e hij@s y entre la pareja conyugal para el crecimiento y la autodeterminación de los miembros de la familia, logrando así que de una manera consciente y responsable, no coercitiva, hombres y mujeres decidan cual es el momento en que pueden traer hijos al mundo.
Sin embargo, las instituciones educativas han desconocido el espíritu de esta ley, ignorando su obligación de brindar una educación sexual integral y favoreciendo la tradicional visión patriarcal de la exaltación de la virginidad, como posibilidad para evitar los embarazos en las mujeres adolescentes.
No puede negarse que una relación sexual coital parte, como principio, de una relación humana y en la adolescencia, como en ninguna otra edad, relacionarse sexualmente es un imperativo; es evidente que bajo estas condiciones la alternativa eficiente no es la represiva e inhibitoria, sino la formativa.
Otra estructura que reprime y discrimina a la mujer embarazada es la familia, considerada la principal responsable de la educación de l@s hijos. Asume esta actitud represiva a manera de control de la población, por sus posibilidades económicas, por sus dificultades de cuidado y dedicación que requieren los niños y las niñas y en su nombre reprime la posibilidad de una sexualidad libre y responsable.
Las conductas de estas tres instancias sociales son simultaneas: familia, institución educativa e institución laboral y coinciden en determinar que la estructura del sistema tenga una orientación abortista, contradictoria con la norma, el valor, la realidad social, la experiencia individual y la ley. Lo cual hace que la posibilidad del ejercicio de la sexualidad deba estar sometida a las dificultades impuestas por una sociedad patriarcal, donde las mujeres están en desventaja al ser objeto de control sobre su cuerpo y su capacidad reproductiva.
Los métodos anticonceptivos han sido utilizados como formas de imposición y manipulación de la mujer, dejando al hombre por lo general, fuera del proceso de anticoncepción, aligerando su responsabilidad. Dichos métodos, aunque buenos, no son ideales y para muchas mujeres representan dificultades sociales y de salud. Las mujeres entrevistadas conocen, de alguna forma, los métodos anticonceptivos y en la mayoría de los casos los han usado. En situaciones particulares, hacerlo ha traído para ellas dificultades, bien por el tipo de relación con su compañero -porque es él quien impone la forma de relación sexual-, bien porque no tiene relaciones sexuales permanentes, pero no se niega su posibilidad; y, en muchos casos la mujer se impone el uso de métodos anticonceptivos aunque estos le traigan problemas de salud que en el tiempo la llevan a suspenderlos. En el estudio hubo expresiones como las siguientes: “Yo tomaba pastillas pero me daban muchos dolores de cabeza y tuve que dejarlas” “Tengo varices y el médico me prohibió los anticonceptivos hormonales, me puse el dispositivo y tuve periódos hemorrágicos hasta de 15 dias. Tuve que retirármelo”. “He ensayado varios métodos de planificación y me han enfermado, insisto en que me operen (le hagan la tubectomía) y me dicen que todavía estoy muy joven y debo tener 3 hijos”. “Tomaba las pastillas a pesar de que me caen mal. Las dejé porque se terminó la relación. Ahora apareció ésta y no estaba tomando nada”.
No hay perfil definido para las mujeres que abortan. Cualquier mujer, en cualquier edad, de cualquier estrato social, sin importar su estado civil, puede quedar en embarazo sin desearlo. El aborto es un evento posible en cualquier momento de la vida. Siempre ha existido y existirá. (El 8.7% de las mujeres del estudio estaban usando un método seguro, como son los anticonceptivos hormonales, el dispositivo intrauterino o la tubectomía).
A pesar de que según el Código Penal colombiano, el aborto es una práctica punible, no puede sugerirse, cuando se aborta, que se presenta la voluntad de delinquir. Las mujeres que recurren a prácticas abortivas lo hacen bajo el imperativo de una necesidad apremiante.
La práctica del aborto supone la defensa de la vida, no en un sentido metafísico sino en términos de las condiciones dignas de llevarla a cabo, entrañando al mismo tiempo, la defensa de la libertad individual, la posibilidad de decidir sobre el curso y las condiciones de la propia vida y por lo tanto es un acto de desobediencia civil.
♂ ♂ ♂ ♂ ♂
Las soledades y sueños compartidos en esta investigación son caminos abiertos a otras identidades y a mejores encuentros. Las mañanas de sol y los atardeceres grises son augurios de comienzos y finales que llegan siempre después de largas y difíciles jornadas. (Gloria E. Hernández T)
Bibliografía
BABY, Jean. Principios Fundamentales de Economía Política. Santafé de Bogotá : Frente de Estudios Sociales, 1974. BADINTER, Elizabeth. ¿Existe el amor maternal? Historia del amor maternal s. XVII - XX. Barcelona : Paidós, 1981. BARRIG, Maruja. El Aborto en Debate. Lima : SUMAI, Population Council, 1993. ------- et al. Aproximaciones al Aborto. Lima : SUMAI, Population Council, 1993. CARDICH, Rosario. Visiones del Aborto : Desde las Mujeres. Lima : Movimiento Manuela Ramos, Population Council, 1993. CASTELLS, Carmen (Compiladora). Perspectivas Feministas en Teoría Política. Barcelona : Paidós, 1996. COLOMBIA. Constitución Política de Colombia. Santafé de Bogotá : Presidencia de la República, 1991. --------. CORTE CONSTITUCIONAL. Salvamento de Voto : Sentencia C - 013/97. Magistrados : Eduardo Cifuentes, Carlos Gaviria, Alejandro Martínez Caballero. DOLTÓ, Francoise. La imagen inconsciente del cuerpo. 2a. ed. Buenos Aires : Paidós, 1990. DOWRKIN, Ronald. El Dominio de la Vida : Una Discusión acerca del Aborto, la Eutanasia y la Libertad Individual. Barcelona : Ariel, 1994. FOUCAULT, Michel. Tecnologías del Yo y otros Textos Afines. Barcelona: Paidós, 1990. -------- et al. Espacios de Poder. Madrid : La Piqueta, 1981. FEHER, Michel ; NADDAFF, Ramona y TAZI, Nadia, (Editores). Fragmentos para una Historia del Cuerpo Humano. España : Taurus, 1992. Tomos 1 / 3. FOX, Robin. Sistemas de Parentesco y Matrimonio. 3° ed. España : Alianza Universidad, 1980. LAQUEUR, Thomas. La Construcción del Sexo : Cuerpo y Género desde los Griegos hasta Freud. Madrid : Cátedra Instituto de la Mujer, 1990. LEÓN, Magdalena (Compiladora). Poder y empoderamiento de las mujeres ; Empoderamiento y mujeres rurales en Honduras: Un modelo para el desarrollo. Santafé de Bogotá : T.M. Editores, Universidad Nacional, 1997. LONDOÑO E., María Ladi. Derechos sexuales y reproductivos : Los más humanos de todos los derechos. Cali : ISEDER, 1996. -------. Ética de la Ilegalidad, Visión de Género y Valores Reproductivos. Cali : ISEDER, 1994. --------. Prácticas de Libertad en Sexualidad y Derechos Reproductivos. Cali : El autor, 1991 LORITE, José Mena. El Orden Femenino : Origen de un Simulacro. España : Anthropos, 1987. MAIR, Lucy. Matrimonio. Barcelona : Barral Editores, 1974. MARX, Carlos. Salario, precio y Ganancia. Pekín : Ediciones Lenguas Extranjeras, 1976. PORTUGAL, Ana María. (Editora). Mujeres e Iglesia : Sexualidad y aborto en América Latina. U.S.A. México : Católicas por el Derecho a Decidir, Fontamore, 1989. ORTIZ ORTEGA, Adriana. Razones y Pasiones en Torno al Aborto : Una Contribución al Debate. s.l. : EDAMEX : The Population Council, 1994. SAVATER, Fernando. Ética como amor propio: La sociedad individualizante. España : Grijalbo, 1991. THOMAS, Florance. Maternidad y Gestación de Vida. En: En otras Palabras. Santafé de Bogotá : Universidad Nacional. No. 1. (jul. - dic., 1996) THOREAU, Henry David. El Deber de la Desobediencia Civil. Cali : Cuadernillos para el Tercer Milenio, 1994.
1 Razones de tipo personal: Argumentado en la edad (muy joven o muy vieja), profesión u oficio, estudio, o no deseo de hij@s 2 Las comillas indican cuestionamiento a “LO” natural femenino fundando en la maternidad.
Formato per la citazione:
Judith Botero E. y Gloria E. Hernandez T., "La identidad femenina en la experiencia del aborto", terrelibere.org, 21 settembre 2002, http://www.terrelibere.org/doc/la-identidad-femenina-en-la-experiencia-del-aborto |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||